¡Deja que se queme todo!
Solo el amor puede guiarte a través de los momentos difíciles que has vivido. Todo ese amor que una vez entregaste a quienes no lo merecían, todos esos sueños que abandonaste por seguir los de alguien más. Te desgastaste intentando iluminar a alguien que vivía en la oscuridad, pero en el proceso, terminaste quemándote tú. Sé que duele. Sé que cuesta volver a encontrar la luz.
Pero no te culpes por haber permitido que te hicieran daño; no es tu karma arreglar lo que ellos rompieron, es el de ellos. Lo único que realmente es tuyo es la lección. ¡No vuelvas a abandonarte nunca más! Recupera ese amor, búscalo en tu interior y renace como un fénix. Las personas correctas aparecerán en tu vida cuando reconozcas tu propio valor y dejes de necesitar la validación de los demás. ¡Suéltalo todo! Deja que arda. Aunque duela.
Te deseo lo mejor,
Jael Uribe.
(Puedes compartir mis textos libremente, por favor no olvide mis créditos)
Sólo sigo el camino hacia mi luz. Sé que hay mesas donde no volveré a sentarme nunca: aquellas en las que mi voz no se escucha, donde mi opinión no se respeta y se me juzga, y sobre todo, donde mi esfuerzo por alcanzar mis sueños molesta.
Hay lugares que pesan en los pasos, por eso elijo detenerme de vez en cuando, mirarme por dentro y limpiarme el alma hasta vaciarme.
Hay que saber cuándo decir hasta nunca, y cuándo decir ¡basta!
Si estás en ese punto de tu vida en el que eres tu prioridad, ¡felicidades! Te aplaudo. Un solo paso de avance o retroceso es suficiente para cambiarlo todo. Para amarte como si no existiera mañana.
Feliz día,
Jael Uribe
(Te doy la libertad de compartir mi mensaje, pero por favor, no olvides mis créditos. Gracias por leerme).
Nunca sabrás hasta dónde te puede sacudir la vida, sino hasta que te quiten la alfombra bajo los pies. Caerse siempre duele: ver todo tu mundo girar al revés, perder el centro, presenciar tu propia torre caer…
Hay sombras que de pronto abruman, noches que llegan sin aviso y ninguna luz que permita volver a mirarte sin temor. Entonces preguntarás: ¿por qué? ¿y ahora? Pero no tendrás respuesta alguna.
Necesitarás el abrazo demorado, el roce de la mano encogida, el cuerpo que huye de tu pena sin que lo puedas detener.
Después empezarán a cerrarse las puertas, mutará la gente a la que amabas y todo tu mundo cambiará de piel. Perderás la sonrisa y el deseo. Tus alas se desplomarán.
Cuando eso pase, podrás atisbar con otros ojos: verás el mundo sin el velo blanco, verás a las personas y a la vida como en realidad son. No habrá santos en tu altar, ni ángeles ni príncipes, solo un hueco donde cabes tú mismo/a, solo un nido para reposar tu herida justo antes de volver a empezar.
No todo era “bonito”, como dijeron. Los héroes fallecen o caen de sus sillas y tu ilusión muere con ellos. Tu percepción del sueño se transmuta en otra realidad. Te darás cuenta de dónde estaban las mentiras, dónde estaba la luz que antes no podías mirar. Cuando aprendas a abrir los ojos, cuando las lágrimas ya no sean parte de tu identidad, por primera vez verás el mundo con ojos nuevos y amarás desde la verdad.
Por Jael Uribe #jaeluribe
Si compartes recuerda mis créditos por favor.